miércoles 22 de agosto de 2007
viernes 27 de julio de 2007
ROMANCE DEL DESDICHADO O DE LA APARICIÓN

ROMANCE DEL DESDICHADO O DE LA APARICIÓN
En los tiempos que me vi
más alegre y placentero,
yo me partiera de Burgos
para ir a VAlladolid.
Encontré con un palmero;
él me fabló y dijo así:
–¿Dónde vas tu, desdichado,
dónde vás, triste de ti?
Oh persona desdichada,
¡mal punto te conoscí!
Muerta es tu enamorada,
muerta es que yo la vi;
las andas en que la llevan
de negro las vi cobrir;
los responsos que le dicen
yo los ayudé a decir.
Siete condes la lloraban,
caballeros más de mil;
llorábanla sus doncellas,
llorando dicen así:
¡Triste de aquel caballero
que tal pérdida perdió!
De que esto oyera, mezquino,
en tierra muerto caí;
desde aquellas dos horas
no tornara, triste en mí.
Desque hube retornado,
a la sepultura fui;
con lágrimas de mis ojos
llorando decía así:
–Acógeme, mi señora,
acógeme a par de ti.
Al cabo de la sepultura
una triste voz oí:
–Vive, vive, enamorado,
vive, pues que yo morí.
Dios te de ventura en armas
y en amores así,
que el cuerpo se come la tierra
y el alma pena por ti.
Anónimo.
jueves 26 de julio de 2007
EN EL FONDO DEL CAÑO HAY UN NEGRITO de JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

Los temas principales en la obra de José Luis González son el dolor del obrero en su lucha por la justicia social, la tristeza agónica de los hogares humildes y la eterna pelea entre el proletariado y sus derechos contra la sociedad capitalista. Sin duda alguna, sus personajes son de carácter trágico, gentes humildes, desheredadas y desarraigadas por la indiferente sociedad moderna.
Algunos aspectos de su obra nos permiten compararle con Juan Rulfo, al representar la realidad desoladora a través de una prosa severa, cargada de violencia y soledad, ambos autores transmiten una realidad global a través de una situación nacional. Esa proyección de la injusticia, la fatalidad, la agonía y el aislamiento como conceptos inherentes a la naturaleza del hombre, invita a una reflexión profundamente triste y generalizadora.
El cuento En el fondo del caño hay un negrito es un claro ejemplo del carácter social de la literatura de este autor y de su compromiso político. Es un relato perfectamente construido, que trata sobre la miseria en la sociedad en contraposición a la belleza de la infancia. Un niño de unos meses que va empezando a descubrir el mundo a través de los sabores (el dedo que se chupa, el guarapillo), y los sonidos (la voz del padre, la risa), descubre su imagen reflejada en el agua mientras el mundo le muestra su peor cara, la de la pobreza y la injusticia, en una interesante reconstrucción proletaria del mito de Narciso
Al comienzo del cuento conocemos a un niño negro llamado Melodía, que duerme y despierta a ras del suelo y que gatea cerca de una masa profunda de agua. Los padres despiertan sobre sacos vacíos, este día que como los demás será triste, será hoy especialmente amargo. El negrito Melodía está corriendo por primera vez el riesgo de caerse y ahogarse (y así podía haber sido) cuando su padre le llama la atención para ponerse a salvo.
Posiblemente haya circunstancias en las que evitar desgracias o accidentes como el que estamos a punto de presenciar sea algo mucho más fácil, o incluso innecesario. Pero aquí la casa es insegura de por si, y la habitan personas paupérrimas en un estado lamentable. Con este escenario parece obvio que se está fraguando una situación trágica.
La madre del negrito despierta siempre con una expresión de susto que divierte a su esposo, siempre despierta sobresaltada como quien de repente oye un grito o una voz de alarma. Se encuentra, sin duda, en un mundo que le obliga a estar alerta. Es esa la verdadera situación en la que se encuentra esta familia, a la que acecha de continuo un futuro incierto en el que las cosas pueden ir a peor. Nada es seguro, estable, firme, viven sujetos a los vaivenes que conlleva el destino del necesitado.
Por la mañana llega el hambre que engañaba el sueño, no hay desayuno, ni leche para el niño (desde hace tanto que la madre ni lo recuerda) sólo unas hojas para hacer una especie de jugo.
Al salir a ganar dinero para comprar comida comienzan los obstáculos para el padre, la casa está situada en un lugar tan inhóspito que se necesita un bote para los días que la marea está alta. El asombro de conductores que circulan por el puente con diferentes vehículos motorizados al ver la casa, nos indica un gran salto entre dos sectores, hombres con propiedades integrados en la sociedad moderna y un hombre marginado, sin empleo ni vivienda dignos. Los primeros observan al segundo y su casa como un hecho insólito, inverosímil, como si no pertenecieran al mismo mundo.
El niño sigue en su arriesgado juego al borde del agua, como Narciso, ve su imagen reflejada pensando que es otra persona. Para él es un negrito que le mira, y le saluda imitando sus movimientos, un amigo o un hermanito que está en el fondo del caño. Él se ríe y el eco (elemento que nos remite de nuevo al mito) le devuelve la risa. La belleza aparece en el caño, a través de los ojos y oídos de Melodía. Justo la madre le llama para tomar el guarapillo lo que parece salvar de nuevo la caída del niño.
Dos mujeres comentan la situación de la familia. Estas mujeres, nos indica el autor, son afortunadas por vivir en la zona más seca del mismo barrizal, y sienten lástima por la familia, por los últimos y más desesperados. Los pobres sienten lástima de los que son aun más pobres y reflexionan sobre su estado. Una de las mujeres tenía hasta una pequeña propiedad, dice, pero las cosas cambian de un día para otro, y cuando la pobreza llega surge la necesidad. Los primeros y afortunados encuentran tierra firme, los últimos viven en el caño de una forma inimaginable incluso para estas vecinas, que se compadecen de la pareja y del pobre niño con aspavientos de incredulidad.
En el relato (y en el discurso marxista que sigue el autor) la marginalidad es proporcional a la pobreza y viceversa, cuanto más marginados, más pobres son los hombres. Sobre todo en una sociedad tan escalonada en clases más acomodadas que otras. La pobreza margina, aparta, aleja e inmoviliza al hombre, en En el fondo del caño… el espacio que ocupan los personajes, su casa, está en la zona menos habitable de un manglar, literalmente en el fango bajo el puente de una autopista. En la zona seca del mismo barrizal otras construcciones más seguras dan cobijo a estas familias más afortunadas solo porque que llegaron antes a esa situación (económica y física). Pero viven ahí, tanto unos como otros, por la sencilla razón de que no pueden vivir en otro lugar, porque son pobres, no pueden.
En la sociedad industrializada el suelo siempre es propiedad privada, y esta familia al ser víctima de la creciente urbanización de Isla Verde está condenada a vivir esta triste situación. Por el transcurso de los hechos adivinamos que la siguiente familia que llegue estará en peores circunstancias y enfrentándose a situaciones más dramáticas si cabe, porque nos encontramos con que en la pobreza también hay una degradación imparable.
El autor nos muestra, a nosotros lectores, gracias a la visión y experiencia de estos personajes secundarios (los conductores, las dos mujeres), la existencia de un mundo más desgraciado que el nuestro, como lo hace Don Juan Manuel en el cuento de los atramuzes, en el que tras uno que sólo comía estos frutos por ser muy pobre, iba otro que lo era más comiéndose las cáscaras. Parece que José Luis González nos lo demuestra de este modo, en efecto, ese mundo peor existe y está ahí al lado, y aunque forma parte de nuestra realidad lo miramos desde una situación más acomodada y sin querer entender las causas.
La jornada va terminando para el hombre cansado. Por suerte ha conseguido hacer un par de trabajos. Un compañero suyo le deja un carretón porque va a ser padre, esperamos que en mejores condiciones que las suyas. Regresa a casa a pie con algo de comida y dinero. De repente apresura el paso acordándose de su hijo o quizá, empujado por una fatal premonición.
Cuando el padre llegue a su casa verá una nueva desgracia, la pérdida de un hijo de la cual nadie ni nada tiene la culpa, tan solo la vida. El final, algo ambiguo, sugiere que Melodía finalmente se tira al caño, en lo que parecería un suicidio bien comprensible, y bien anunciado, o una huida en busca de una vida mejor en la muerte, reflexión coherente si no se tratara de un niño de meses. La muerte accidental de un niño es, por lo tanto, inevitablemente trágica, y parece el desenlace de un destino intangible, predestinado, marcado por la imposibilidad de futuro.

Imagen de la adaptación del cuento para teatro de sombras chinescas de Mario Donate.
Vínculo al cuento - En el fondo del caño hay un negrito
viernes 20 de julio de 2007
EL SOBRIO Y EL GLOTÓN de CONCEPCIÓN ARENAL

EL SOBRIO Y EL GLOTÓN
Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad
uno de gran sobriedad,
y el otro, gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero
estando, de enero a enero
débil y enteco el segundo.
“¿Por qué -el tragón dijo un día-
comiendo yo mucho más,
tú mucho más gordo estás?
no lo comprendo a fe mía”
“Es -le dijo el frugal-,
y muy presente lo ten,
porque yo digiero bien,
porque tu digieres mal”.
Haga de esto aplicación
el pedante y presumido,
si, porque mucho ha leído,
cree tener instrucción.
Y siempre que ha juzgar fuere,
la regla para si tome;
no nutre lo se come,
si no lo que se digiere.
Concepción Arenal en Wikipedia
martes 17 de julio de 2007
LA NIÑA DE LOS EMBUSTES, TERESA DE MANZANARES de CASTILLO SOLÓRZANO
En esta obra encontramos una combinación de varios géneros literarios que aparecen en el transcurso de la novela, cuya principal función es hacer patente la sátira, midiendo todos los sucesos (juzgándolos) según una escala de valores fija e ideal, y a pesar de que pretende difundir un contenido didáctico y crítico, en este caso no sobrepasa el mero entretenimiento para el lector, siendo las burlas, chistes y chacotas más cercanas a una finalidad cómica que reflexiva.
El autor maneja a través de sus personajes, como la protagonista, el licenciado Sarabia, o los personajes (doblemente ficticios) de los entremeses, la técnica del ingenio, siendo realmente agudo en algunos puntos.
Todas estas piezas literarias ensartadas en la narración están articuladas de acuerdo con un propósito novelesco unitario, y básicamente son romances y entremeses satíricos. Entre los primeros encontramos las Décimas que se burlan del corcovado, en el capítulo quinto y en el siguiente, el romance sobre los casamientos que hacen los viejos con las jóvenes, con infinidad de burlas sobre la impotencia sexual de los lujuriosos ancianos.
En el capítulo decimoprimero encontramos el romance escrito a propósito de los amores de una dama con un capón, ridiculizándolos. En ese mismo capítulo se incluye otro poema, el romance del poeta culterano y hereje, imitador de Góngora, amancebado con una vieja. No siendo suficiente también el capón es objeto de burla en el primer entremés que encontramos, que ocupa todo el capítulo decimosegundo: El Barbador, sátira contra los capones, clavos y lampiños presumidos, que quedan avergonzados intentando forzar el crecimiento de vello.
El otro entremés, La prueba de los doctores, satiriza a los médicos y su falta de profesionalidad y cultura. He dejado aparte, por ser de carácter amoroso, la primera composición que aparece en la obra, el romance que canta don Tristán a Teodora con gran destreza y habilidad.
También aparece una composición más en la obra, aunque solo nombrada, se trata de la Teodorea, que escribe Sarabia, lo que él dice que "son dos resmas de papel escritas de octava en alabanza a Teodora", con evidente intención burlesca.
Muchos y variados chistes aparecen en la obra. Observando detenidamente qué personas reciben burla o crítica (en ocasiones cruel) encontramos todas estas por orden de aparición: los bizcos por bizcos, los gallegos, por "maragatos" o ladrones, las gallegas por feas y de pies grandes, las fregonas son presuntuosas y los gabachos interesados, los arbitristas, por lo mismo que decía en El Buscón Quevedo, los médicos por matasanos, los estudiantes por ser "aficionados a las musas más que a los textos" o sea, por vagos, los jorobados por tener joroba, los viejos que se casan con las jóvenes y los hombres celosos, las dueñas viejas por tacañas y codiciosas, los capones por presumidos y afeminados, las comediantas por aceptar galanteos estando casadas, los comediantes por permitirlo y resultar cornudos consentidos. Los autores de comedias (el mundo del teatro sale bien parado) por ser aficionados a las comediantas, los indianos por mezquinos, las esclavas por taimadas y falaces, los galanes que cortejan en la iglesia por "narcisos de si mismos", o lo q es lo mismo, por engreídos, y por supuesto, las meretrices, las rameras o cortesanas, y en conclusión las mujeres en general por mentirosas, soberbias y vengativas. Estos más algunos otros que seguro me habré dejado en el tintero.
Como podemos ver no queda títere con cabeza, por lo que podríamos decir que esta obra es, entre otras cosas, un compendio de chistes y mofas sobre tópicos y lugares comunes de la época del autor.
El autor maneja a través de sus personajes, como la protagonista, el licenciado Sarabia, o los personajes (doblemente ficticios) de los entremeses, la técnica del ingenio, siendo realmente agudo en algunos puntos.
Todas estas piezas literarias ensartadas en la narración están articuladas de acuerdo con un propósito novelesco unitario, y básicamente son romances y entremeses satíricos. Entre los primeros encontramos las Décimas que se burlan del corcovado, en el capítulo quinto y en el siguiente, el romance sobre los casamientos que hacen los viejos con las jóvenes, con infinidad de burlas sobre la impotencia sexual de los lujuriosos ancianos.
En el capítulo decimoprimero encontramos el romance escrito a propósito de los amores de una dama con un capón, ridiculizándolos. En ese mismo capítulo se incluye otro poema, el romance del poeta culterano y hereje, imitador de Góngora, amancebado con una vieja. No siendo suficiente también el capón es objeto de burla en el primer entremés que encontramos, que ocupa todo el capítulo decimosegundo: El Barbador, sátira contra los capones, clavos y lampiños presumidos, que quedan avergonzados intentando forzar el crecimiento de vello.
El otro entremés, La prueba de los doctores, satiriza a los médicos y su falta de profesionalidad y cultura. He dejado aparte, por ser de carácter amoroso, la primera composición que aparece en la obra, el romance que canta don Tristán a Teodora con gran destreza y habilidad.
También aparece una composición más en la obra, aunque solo nombrada, se trata de la Teodorea, que escribe Sarabia, lo que él dice que "son dos resmas de papel escritas de octava en alabanza a Teodora", con evidente intención burlesca.
Muchos y variados chistes aparecen en la obra. Observando detenidamente qué personas reciben burla o crítica (en ocasiones cruel) encontramos todas estas por orden de aparición: los bizcos por bizcos, los gallegos, por "maragatos" o ladrones, las gallegas por feas y de pies grandes, las fregonas son presuntuosas y los gabachos interesados, los arbitristas, por lo mismo que decía en El Buscón Quevedo, los médicos por matasanos, los estudiantes por ser "aficionados a las musas más que a los textos" o sea, por vagos, los jorobados por tener joroba, los viejos que se casan con las jóvenes y los hombres celosos, las dueñas viejas por tacañas y codiciosas, los capones por presumidos y afeminados, las comediantas por aceptar galanteos estando casadas, los comediantes por permitirlo y resultar cornudos consentidos. Los autores de comedias (el mundo del teatro sale bien parado) por ser aficionados a las comediantas, los indianos por mezquinos, las esclavas por taimadas y falaces, los galanes que cortejan en la iglesia por "narcisos de si mismos", o lo q es lo mismo, por engreídos, y por supuesto, las meretrices, las rameras o cortesanas, y en conclusión las mujeres en general por mentirosas, soberbias y vengativas. Estos más algunos otros que seguro me habré dejado en el tintero.
Como podemos ver no queda títere con cabeza, por lo que podríamos decir que esta obra es, entre otras cosas, un compendio de chistes y mofas sobre tópicos y lugares comunes de la época del autor.
viernes 13 de julio de 2007
UNA CICATRIZ de FERNANDO MÁRQUEZ "EL ZURDO"

UNA CICATRIZ
Una cicatriz
junto a la nariz
es la línea que quiero besar.
El pasado te
dibujó en la piel
algo que no quieres recordar.
El dolor ha vuelto a aparecer
en tus sueños vueltos del revés.
La ciudad te marca con la decepción
de lo que no fue,
sólo te lo pareció.
Una cicatriz
junto a la nariz
es la línea que quiero besar.
El pasado te
dibujó en la piel
algo que no quieres recordar.
Un puñado de felicidad
que no existe más que en el papel.
La canción que un día se te prometió
se hace de rogar
y seca tu corazón.
Una cicatriz
junto a la nariz
es la línea que quiero besar.
El pasado te
dibujó en la piel
algo que no quieres recordar.

Pop Deco o la Exposición Internacional de los 80
Fernando Márquez "El Zurdo"
miércoles 11 de julio de 2007
EL PRECIO DEL AMOR de RICARDO PIGLIA

En los relatos de Piglia aparece una clara crítica al presente, el individuo está insatisfecho con lo que está sucediendo a su alrededor. La pérdida de ilusiones y esperanzas es común en sus cuentos, y vemos que el enclave cobra una gran importancia, delimita o determina la acción, de lo que deducimos el deseo de expresar la situación crítica de su país natal, Argentina.
Existe una unidad tonal, y casi temática, entre todos los relatos de la compilación Nombre falso podríamos decir que todos los cuentos hablan de pérdidas, desposesiones, fracasos, derrotas o decepciones. De su lectura obtenemos la sensación de que hay enfrentamientos constantes, inevitables muchas veces, que desembocan en diferentes sentimientos negativos, repartidos en cada perspectiva de cada personaje en cada micromundo, cuya suma conforma las diferentes historias.
La lucha, física o psicológica, contra el entorno, contra consigo mismo, contra los otros individuos, contra la historia, contra el pasado o el futuro, perpetua y llena de sinsabores siempre está presente.
La ambigüedad de todo lo que ocurre en este relato en concreto, es debida las tensiones entre realidad y ficción, a los diferentes puntos de vista que aparecen apuntalando el relato y a la atmósfera creada con los recursos narrativos, que desconcierta y guía al lector por un mundo de inseguridades donde el sentimiento de culpa se contagia y se expande como la peste debido a una corrupción común a todo hombre contemporáneo.
En este relato vemos el final del amor de dos personajes grandiosamente elaborados y de una complejísima sensibilidad. Esteban es un hombre joven, inseguro y cariñoso, cínico y algo inmaduro que visita la casa de su ex novia Adela. El reencuentro va a estar marcado para este personaje (que poco a poco descubrimos al borde de la desesperación) por el espacio y la memoria: los olores a lo largo de la visita, la luz, los objetos, todo le empuja a recordar su miseria de hombre inadaptado y desubicado, y su fracaso, del que precisamente intenta escapar al realizar esta desatinada visita.
El personaje es recibido por la hija de la mujer, quien le explica que la madre no está en casa. Dejándonos ver su personalidad descubrimos a una niña tímida y solitaria pero despierta y observadora, que es testigo, y en cierto modo víctima, de la soledad de la madre. Una niña que asume la realidad de los adultos, y comprende el estilo de vida (visiblemente insatisfactorio) de su madre soltera. La niña no recuerda a este hombre que fue novio de su mamá, el recibimiento que le da es el de uno más que visita la casa para hacerles compañía a su mamá y a ella.
Todo lo que le va ocurriendo a Esteban resulta tan decepcionante como esperado (casi deseado por él) y resulta consecuente con la situación. Parece un camino obligatorio que conscientemente siguen los personajes hacia el desastre, buscando soluciones ficticias a problemas reales. El resultado es una chapuza.
Otro personaje testigo de este desamor es la ciudad de Buenos Aires, a través de la ventana, una ciudad «sucia y arruinada», que aparentemente transforma a sus habitantes en hombres sucios y arruinados.
Por fin llega la mujer, se nos presenta independiente, trabajadora pero insegura, inestable, nerviosa. Ella está cansada de su trabajo (del que no se nos da información) y se siente culpable por el abandono al que somete a su hija con la que se disculpa con breves frases de cariño, sincero pero escaso.
El encuentro entre hombre y mujer es violento y tan ridículo como lo esperado. Mientras la niña juega hablando sola en otra habitación da comienzo una conversación entre Esteban y Adela ambigua y espesa, llena de culpas por lo pasado (ella) y por lo que está a punto de suceder (él), entrando ambos en un juego de falsas consideraciones, y rencores y celos encubiertos.
Poco a poco en el relato descubrimos la cruda realidad de los personajes a la vez que vislumbramos el sentido del título, el amor tiene un precio. Un perfume, regalo de él, es el cebo para obtener la confianza, el dinero que necesita, y quizá rescatar (pero sin mucho interés en realidad) el amor.
Lo importante en este cuento es esa realidad que emerge, la necesidad que se ocultaba, la impotencia, la culpa, el fracaso. Esteban cree encontrar una solución a su rebajada situación en esos proyectos oscuros, tan poco fiables, pero un desacierto tras otro le llevan la ruindad total que queda al desnudo con el robo de una estúpida estatua. Indirectamente él le pide dinero a ella que acepta dárselo, por culpabilidad o por triste inercia, a la vez que ve la trampa en la que se encuentra inmersa. Ella también se siente ridícula.
Pero el ridículo colofón que buscaba el hombre llega con el desenlace lógico e inevitablemente triste de la situación, justo la niña aparece en la sala y asiste con su inocente punto de vista a la revelación de lo mezquino, lo miserable y ruin del hombre desesperado. Es patético y razonable a la vez, es penoso pero justo, se trata de la verdadera realidad en la que el amor tiene un precio, que es entregarse a vivir entre ficciones y siempre a cambio de algo, un precio que a veces resulta fácil pagar, pero otras no tanto.
El desencanto envuelve este relato. Son seres vulnerables, entrampados hasta las cejas, que sobreviven tristemente sin obtener las satisfacciones propias de la maternidad, de las relaciones amorosas o del trabajo.
Adela asegura que Esteban volverá a la casa el día siguiente, no sabemos si en verdad lo hará o no, si se arrepentirá de lo ocurrido y devolverá la estatua robada, o por el contrario, si será para provocar de nuevo una situación tan desagradable. Sin embargo, lo que si sabemos es lo que ha pasado desde su llegada a la casa. Todo lo que nos ha contado este narrador omnisciente a través de los pensamientos de él, de la actitud de la niña, de la respuesta de ella, plasmado en excelentes diálogos, y de la descripción del piso y de la ciudad de Buenos Aires, la mole gris, “la ciudad de mierda”.

Nombre falso, Ricardo Piglia, Barcelona, Anagrama, 2002
Vínculo al cuento – El precio del amor
martes 10 de julio de 2007
VUÉLVETE UNDERGROUND #9 !ROJO MÁQUINA!
La maquinaria deseante entregada al trabajo y al triunfo de la curiosidad, pretende diseñar un presente alterno para el que cuenta contigo: crearemos nuevas máquinas a partir de las antiguas, te invitaremos a insertar brújulas en los corazones, a construir amantes autómatas a vapor, a instalar conductos de gas, a invertir la presión de los motores de tu cuerpo y a bailar sobre plataformas industriales al rojo vivo.Vuélvete Underground Parties
Machines Désirantes
jueves 5 de julio de 2007
EL HOMBRE DESNUDO - GROTESCO, ABSURDO Y HUMOR NEGRO

Un hombre desnudo en medio de una multitud que le observa es una imagen que nos puede parecer cómica.
El hombre, desnudado, desposeído de su dignidad intelectual, de su estatus social o privado de su libertad, nos resulta ridículo. Cuando vemos despojado absolutamente de todo al ser humano, descontextualizado y sin ornamentos, un hombre (una criatura sospechosamente compleja), nos resulta patético. Un hombre sin otros hombres y sin la complicada red de normas y convenciones que les une, es algo más parecido a un animal o a un objeto que a su propia idea de ser humano.
Y sin embargo esa es la verdadera situación a la que nos enfrentamos con nuestra existencia: estamos desnudos en un escenario en el que participamos activamente la mayor parte del tiempo, estamos inmersos en un orden social, del que no se puede salir, o mejor dicho, del que no se puede salir sin pasar por el ridículo, la locura, la deformación o el ostracismo.
El teatro es un espejo en el que el ser humano puede verse reflejado en unas situaciones concretas, ya sean de la naturaleza que sean y en la medida en que se identifique con los personajes de la obra teatral. Pues bien, en el teatro cómico, el hombre presencia de forma relativamente distanciada, por regla general, su desnudez, su patetismo y su ridículo, y sin embargo, lejos de ser una tortura, es una de las experiencias más sanas a las que puede aspirar un ser vivo.
Errar es humano, es inherente al hombre equivocarse, la incongruencia y el despropósito nos resultan tan cómicos como naturales, así como la abstracción (la inopia) o la incapacidad de reacción ante un suceso, pero nos reímos porque nos recuerda lo débil que es un ser humano, y lo vulnerable que aparece ante las contradicciones a las que le empuja su propio entorno. No es perfecto, es cojo, pobre, ciego, gordo o flaco, viejo, sordo, inseguro… No es bello. El hombre desnudo tropieza y se cae aparatosamente todo el rato, no sabe utilizar los objetos de su propiedad y se ve dominado por el desastre que le rodea.La sobredosis de incomprensibilidad produce risa, un hombre que no entiende absolutamente nada de lo que le ocurre está avocado a producir la risa del resto, y a su vez, ese absurdo retroalimentado le llevará a las máximas consecuencias: el hombre desnudo sufre la degradación.
Fuera de juego se comporta como un cerdo, como una zorra o como un corderito, por lo tanto puede animalizarse, es decir dejar de ser lo que debe ser (un hombre), en el puesto en el que debe estar (la sociedad). Pero también puede cosificarse, y permanecer en su escenario, movido, activado por otras fuerzas o personas, automatizado, y completamente deshumanizado.
La exageración, a la que llega por la incapacidad de relativizar su situación, le deja en ridículo perdiendo las nociones del código compartido, por lo tanto vuelve a producir risa y entra de lleno en la desproporción de un comportamiento que libera sus dudas, su miedo y su soledad.
Acobardado, muerto de miedo tiende a disfrazar sus sentimientos, o incluso su figura, o a crear estrategias de proyección que recaen en lo vergonzoso, y por tanto, en lo cómico.
La impostura de no ver lo patético que para el resto es evidente en uno mismo también es cómica, es denigrante para un hombre hacer oídos sordos a su tragedia o intentar evadirla mediante la banalización, negándola, en un intento de exterminar la realidad.
El hombre desnudo causa risa en la distancia, porque sabemos, comprendemos en cierto modo, que su situación es la misma que la nuestra, y adivinamos que su estado (como el nuestro) ha sido producido por una sociedad que compartimos.

Cuadros de José Gutierrez Solana.
miércoles 4 de julio de 2007
GUZMÁN DE ALFARACHE de MATEO ALEMÁN

"Sobre los trabajos que nos da Dios y los que los hombre toman por sus vicios: La diferencia que hay de unos a otros es que los venidos de la mano de Dios, él sabe sacarme dellos, y son tales minas de oro finísimo, joyas preciosísimas cubiertas con una ligera capa de tierra, que con poco trabajo se pueden descubrir y hallar. Más los que los hombres toman por sus vicios y deleites son píldoras doradas, que engañando la vista con apariencia falsa de sabroso gusto, dejan el cuerpo descompuesto y desbaratado. Son verdes prados llenos de ponzoñosas víboras, piedras al parecer de mucha estima, y debajo están llenas de alacranes, eterna muerte que con breve vida engaña."
Mateo Alemán · Guzmán de Alfarache · 1599
lunes 2 de julio de 2007
SUGAR-DADDY de ÁLVARO POMBO
En Relatos sobre la falta de sustancia
Álvaro Pombo, Anagrama, 1977.

Carmen Martín Gaite ya percibió la emocionante falta de emotividad con que se envuelve este cuento, sus personajes, el narrador y la realidad a la que se refieren. Estos serían evanescentes y responderían al carácter fragmentario de la experiencia, y nada tendría realidad más
allá de la página del texto.
Pombo cree que los cuentos deben tener la condensación del poema, que deben responder a una estructura calculada y, que tienen que transmitir una enseñanza moral. Este último punto es un hecho peculiar, que enlaza con la tradición más primitiva del cuento pero teniendo en cuenta que se trata de una enseñanza moral realizada desde una moral (la dePombo) nada convencional.
Sus relatos tratan de atrapar lo imperceptible, lo que no es lógico ni razonable, y que a su vez, es justo lo que resulta fundamental en la singularidad del individuo, Pombo es un magnífico creador de personajes, pero sobre todo de identidades.
El cuento sustenta pilares propios de la narración larga: el matiz, la reflexión, la construcción psicológica de los personajes y la evolución de los sentimientos y de las sensaciones. Y respecto a la condensación expresiva de sus relatos él mismo ha dicho: “El cuento es un género muy difícil de hacer que requiere un tipo de concentración muy parecida a la de la poesía”.
Sugar-Daddy es una expresión que en el ambiente homosexual denomina a un hombre maduro que mantiene una relación con un hombre visiblemente más joven al cual suele mantener económicamente. Una relación amorosa, que en pocos casos es correspondida y que suele estar basada en relaciones de interés. Sugar, azúcar, y Daddy, papá, puede ser traducido por papito rico, o papaíto, o simplemente papi. También se ha escuchado “padrino” o “tío”, no sin falta de picardía y siempre buscando ese vínculo familiar, en el que hay un claro conflicto semántico, ya que aquí no hay padre e hijo ni familia, solo amantes maltrechos.
Se puede pensar que esto no es importante para el análisis del relato, quizá no mucho, pero es un tipo de relación amorosa (la del hombre maduro con chaval joven) que se ha tratado infinidad de veces en la historia de la literaturagay mostrado con una carga pasional casi agónica y vehemente, ese ha sido el tratamiento habitual.
Por ello podríamos pensar que Pombo pretende con el cuento reflexionar sobre esta situación que es y seguirá siendo común en hombres homosexuales maduros con un
cierto perfil común, o incluso pretender desmontar un mito de tintes
grecorromanos, basado en la iniciación y el aprendizaje del hombre
joven por parte del hombre mayor.
La evasión de esa forma de amor tan idealizada como condenada, se plantea aquí con un importante debate interior marcado por las diferentes morales y modelos de vida de los que se vale el autor para demostrarnos el conflicto (y la desazón) del cuento.
Este relato es marginal por varios motivos, primero por su temática homosexual, segundo, porque plantea una relación con una importante diferencia de edad, y tercero, y más importante, por el tratamiento de los dos aspectos anteriores.
Pombo no participa del mito trágico de la homosexualidad, normaliza, y traslada la trama a un plano existencial, donde lo anecdótico no tiene cabida.
De hecho es un relato que exige un alto grado de compresión al lector, invitandole a la ardua tarea de desechar los conceptos usados y desgastados e intercambiarlos por elucubraciones, válidas o no, da igual, y por pensamientos y recuerdos puros, intocables, crudos, aislados y limpios.
Normalidad, desdramatización y alejamiento emocional y sentimental, podrían ser las características generales, herramientas o procedimientos de relativización, de este relato.
En las primeras páginas nos encontramos con la etopeya (descripción del carácter, acciones y costumbres) del protagonista, Manuel, un hombre homosexual maduro completamente inmerso en su característico (y tan contemporáneo) estilo de vida que se ve alterado por la aparición de un chaval joven del que se enamora.
La monotonía da sentido a su existencia, en cuanto a que se confunde con el concepto de normalización, y con ella, Manuel hace frente a su dilema (dilema muy universal, por cierto), el miedo contra el deseo, miedo a poseer lo deseado o a ser poseído por lo deseado....
“El truco del presente” es otro procedimiento escapista que es comparado con un rezo, con una oración, por su cualidad rutinaria y en cierto modo purificadora, que desvincula el pasado y el futuro con el ahora, crear una única línea recta de tiempo que consiste en pensar solamente en el presente más limpio, lo que no es ahora, no es ahora y por lo tanto no es. Una estructuración emocional y temporal que facilita la vida... pero que en una ocasión se olvida llevarlo a cabo, y se enamora de un chico mucho más joven que el, que le obliga a reencontrarse y replantearse su pasado y su futuro.
La vida ficcionalizada de Manuel es un intento de existencia ascética que el mismo se ha inventado, cuya percepción de la realidad sucede a través de una perspectiva centralizada de la que surge una focalización platónica (en el sentido más estricto de la palabra), y en definitiva, un universo impostado supuestamente equilibrado hasta el infinito. Pleno.
Pero Pombo desvela en el primer párrafo la situación del protagonista con una frase que resume por completo su historia, "ese complejo sistema":
«El miedo se volvió madriguera y le arropaba en un complejo
sistema de prudencias, disfraces, amibigüedades, silencio.»
En estos últimos cuatro puntos (prudencia, disfraz, ambigüedad y silencio) se sintetizan todos los aspectos del cuento.
El conflicto entre el miedo y el deseo es el causante de la creación de este universo obsesivo por la monotonía y que sería esa madriguera en la que se encuentra Manuel. La historia es ese complejo sistema de prudencias fuertemente arraigadas, de disfraces que envuelven realidades emocionales (mensajes que narrador y personaje emiten de forma deliberadamente ambigua) y silencio, que acaba dominando por completo el ambiente (incluso el espacio).
Evidentemente Pombo construye su relato a partir de una acción que sabe a poco, todo es cautela, continencia, restricción, vacío, falta de sustancia… de sustancia natural, física, orgánica.
Es un relato psicológico, filosófico, que describe un estado emocional muy concreto y contagioso y denso, con el miedo, el deseo, la soledad y la insatisfacción de por medio… Sin duda trata de un relato que descubre la inseguridad del ser humano, y los laberintos que este inventa para disuadirla.
El respeto se convierte en miedo, y el miedo empuja a la soledad, el deseo con posibilidad de ser complacido es sustituido por el deseo siempre evitado, ahorradose el protagonista el dolor que viene de él, al igual que la satisfacción de vivir. Las relaciones humanas se convierten en relaciones distantes frías, calculadas… deshumanizadas por culpa de la hiperactiva conciencia del personaje principal.
Todas estas restricciones estructuran su vida, y gracias a ellas el protagonista se cree dueño de una verdad objetiva, de una perspectiva mas amplia que le aporta la coherencia absoluta. De ellas depende su identidad, lo más valioso que tiene y el arma infalible que le protege del daño que hacen los fracasos, las frustraciones, el amor. Llegados a esta altura el conjunto resulta más sobrecogedor que tranquilizador, y la consecuencias se adivinan mucho más dolorosas.
Lo que Manuel descubre de si mismo a los demás pasa también por los cuatro puntos de su hermético modelo de vida: al muchacho silencioso del que se enamora, no puede permitirse decirle que le ama, absorvido por una estúpida prudencia, además, le recalca su independencia y autosuficiencia disfrazandose, y se comporta de forma ambigua y contradictoria obteniendo como resultado el angustioso silencio, un silencio en vez de una réplica, un pensamiento desarrollado o una puesta en común, sólo un silencio que le ridiculiza.
En ningún momento se descubre como gay a su amiga y compañera de trabajo, de nuevo prudencia, intenta disfrazar una amable relación de amistad, en una posible amorosa al disfrazar los ánimos y las apetencias, con la finalidad normalizarlo todo (aunque sea de forma externa) para después mostrarse ambiguo con ella, causando dolor, ya se sabe: cercano o distante, amigo o compañero de trabajo, pero nunca nada, siempre tibio, el resultado es de nuevo un silencio yermo.

Álvaro Pombo
Álvaro Pombo, Anagrama, 1977.

Carmen Martín Gaite ya percibió la emocionante falta de emotividad con que se envuelve este cuento, sus personajes, el narrador y la realidad a la que se refieren. Estos serían evanescentes y responderían al carácter fragmentario de la experiencia, y nada tendría realidad más
allá de la página del texto.
Pombo cree que los cuentos deben tener la condensación del poema, que deben responder a una estructura calculada y, que tienen que transmitir una enseñanza moral. Este último punto es un hecho peculiar, que enlaza con la tradición más primitiva del cuento pero teniendo en cuenta que se trata de una enseñanza moral realizada desde una moral (la dePombo) nada convencional.
Sus relatos tratan de atrapar lo imperceptible, lo que no es lógico ni razonable, y que a su vez, es justo lo que resulta fundamental en la singularidad del individuo, Pombo es un magnífico creador de personajes, pero sobre todo de identidades.
El cuento sustenta pilares propios de la narración larga: el matiz, la reflexión, la construcción psicológica de los personajes y la evolución de los sentimientos y de las sensaciones. Y respecto a la condensación expresiva de sus relatos él mismo ha dicho: “El cuento es un género muy difícil de hacer que requiere un tipo de concentración muy parecida a la de la poesía”.
Sugar-Daddy es una expresión que en el ambiente homosexual denomina a un hombre maduro que mantiene una relación con un hombre visiblemente más joven al cual suele mantener económicamente. Una relación amorosa, que en pocos casos es correspondida y que suele estar basada en relaciones de interés. Sugar, azúcar, y Daddy, papá, puede ser traducido por papito rico, o papaíto, o simplemente papi. También se ha escuchado “padrino” o “tío”, no sin falta de picardía y siempre buscando ese vínculo familiar, en el que hay un claro conflicto semántico, ya que aquí no hay padre e hijo ni familia, solo amantes maltrechos.
Se puede pensar que esto no es importante para el análisis del relato, quizá no mucho, pero es un tipo de relación amorosa (la del hombre maduro con chaval joven) que se ha tratado infinidad de veces en la historia de la literaturagay mostrado con una carga pasional casi agónica y vehemente, ese ha sido el tratamiento habitual.
Por ello podríamos pensar que Pombo pretende con el cuento reflexionar sobre esta situación que es y seguirá siendo común en hombres homosexuales maduros con un
cierto perfil común, o incluso pretender desmontar un mito de tintes
grecorromanos, basado en la iniciación y el aprendizaje del hombre
joven por parte del hombre mayor.
La evasión de esa forma de amor tan idealizada como condenada, se plantea aquí con un importante debate interior marcado por las diferentes morales y modelos de vida de los que se vale el autor para demostrarnos el conflicto (y la desazón) del cuento.Este relato es marginal por varios motivos, primero por su temática homosexual, segundo, porque plantea una relación con una importante diferencia de edad, y tercero, y más importante, por el tratamiento de los dos aspectos anteriores.
Pombo no participa del mito trágico de la homosexualidad, normaliza, y traslada la trama a un plano existencial, donde lo anecdótico no tiene cabida.
De hecho es un relato que exige un alto grado de compresión al lector, invitandole a la ardua tarea de desechar los conceptos usados y desgastados e intercambiarlos por elucubraciones, válidas o no, da igual, y por pensamientos y recuerdos puros, intocables, crudos, aislados y limpios.
Normalidad, desdramatización y alejamiento emocional y sentimental, podrían ser las características generales, herramientas o procedimientos de relativización, de este relato.
En las primeras páginas nos encontramos con la etopeya (descripción del carácter, acciones y costumbres) del protagonista, Manuel, un hombre homosexual maduro completamente inmerso en su característico (y tan contemporáneo) estilo de vida que se ve alterado por la aparición de un chaval joven del que se enamora.
La monotonía da sentido a su existencia, en cuanto a que se confunde con el concepto de normalización, y con ella, Manuel hace frente a su dilema (dilema muy universal, por cierto), el miedo contra el deseo, miedo a poseer lo deseado o a ser poseído por lo deseado....
“El truco del presente” es otro procedimiento escapista que es comparado con un rezo, con una oración, por su cualidad rutinaria y en cierto modo purificadora, que desvincula el pasado y el futuro con el ahora, crear una única línea recta de tiempo que consiste en pensar solamente en el presente más limpio, lo que no es ahora, no es ahora y por lo tanto no es. Una estructuración emocional y temporal que facilita la vida... pero que en una ocasión se olvida llevarlo a cabo, y se enamora de un chico mucho más joven que el, que le obliga a reencontrarse y replantearse su pasado y su futuro.
La vida ficcionalizada de Manuel es un intento de existencia ascética que el mismo se ha inventado, cuya percepción de la realidad sucede a través de una perspectiva centralizada de la que surge una focalización platónica (en el sentido más estricto de la palabra), y en definitiva, un universo impostado supuestamente equilibrado hasta el infinito. Pleno.
Pero Pombo desvela en el primer párrafo la situación del protagonista con una frase que resume por completo su historia, "ese complejo sistema":
«El miedo se volvió madriguera y le arropaba en un complejo
sistema de prudencias, disfraces, amibigüedades, silencio.»
En estos últimos cuatro puntos (prudencia, disfraz, ambigüedad y silencio) se sintetizan todos los aspectos del cuento.
El conflicto entre el miedo y el deseo es el causante de la creación de este universo obsesivo por la monotonía y que sería esa madriguera en la que se encuentra Manuel. La historia es ese complejo sistema de prudencias fuertemente arraigadas, de disfraces que envuelven realidades emocionales (mensajes que narrador y personaje emiten de forma deliberadamente ambigua) y silencio, que acaba dominando por completo el ambiente (incluso el espacio).
Evidentemente Pombo construye su relato a partir de una acción que sabe a poco, todo es cautela, continencia, restricción, vacío, falta de sustancia… de sustancia natural, física, orgánica.
Es un relato psicológico, filosófico, que describe un estado emocional muy concreto y contagioso y denso, con el miedo, el deseo, la soledad y la insatisfacción de por medio… Sin duda trata de un relato que descubre la inseguridad del ser humano, y los laberintos que este inventa para disuadirla.
El respeto se convierte en miedo, y el miedo empuja a la soledad, el deseo con posibilidad de ser complacido es sustituido por el deseo siempre evitado, ahorradose el protagonista el dolor que viene de él, al igual que la satisfacción de vivir. Las relaciones humanas se convierten en relaciones distantes frías, calculadas… deshumanizadas por culpa de la hiperactiva conciencia del personaje principal.
Todas estas restricciones estructuran su vida, y gracias a ellas el protagonista se cree dueño de una verdad objetiva, de una perspectiva mas amplia que le aporta la coherencia absoluta. De ellas depende su identidad, lo más valioso que tiene y el arma infalible que le protege del daño que hacen los fracasos, las frustraciones, el amor. Llegados a esta altura el conjunto resulta más sobrecogedor que tranquilizador, y la consecuencias se adivinan mucho más dolorosas.
Lo que Manuel descubre de si mismo a los demás pasa también por los cuatro puntos de su hermético modelo de vida: al muchacho silencioso del que se enamora, no puede permitirse decirle que le ama, absorvido por una estúpida prudencia, además, le recalca su independencia y autosuficiencia disfrazandose, y se comporta de forma ambigua y contradictoria obteniendo como resultado el angustioso silencio, un silencio en vez de una réplica, un pensamiento desarrollado o una puesta en común, sólo un silencio que le ridiculiza.
En ningún momento se descubre como gay a su amiga y compañera de trabajo, de nuevo prudencia, intenta disfrazar una amable relación de amistad, en una posible amorosa al disfrazar los ánimos y las apetencias, con la finalidad normalizarlo todo (aunque sea de forma externa) para después mostrarse ambiguo con ella, causando dolor, ya se sabe: cercano o distante, amigo o compañero de trabajo, pero nunca nada, siempre tibio, el resultado es de nuevo un silencio yermo.

Álvaro Pombo
viernes 29 de junio de 2007
NOTAS SOBRE LA GENERACIÓN DE LA CODORNIZ

Siempre me parecerá breve cualquier tipo de texto que intente aglutinar a todos los escritores de “La otra generación del 27” (sobre todo teniendo en cuenta ese término riguroso de generación que estudió Julián Marías). Parece ser que comenzó en los años 20 y que desde sus principios tubo como principal denominador común en todos sus escritores, dibujantes o cineastas, el sentido del humor (a parte de una constante predisposición a la colaboración entre ellos en todo tipo de proyectos y publicaciones).
Es imposible resumir todo esto en breves lineas como se hace en los actuales libros de texto de la E.S.O y Bachillerato, marginados en un párrafo de cuatro a seis frases, sobre todo atendiendo a su extensa producción literaria antes, durante e inmediatamente después de la guerra civil, y hasta bien entrada ya la dictadura franquista.
Fueron intelectuales activos y tuvieron trayectorias similares (y relaciones directas) con los que perduran en las enciclopedias con puestos de honor. Es cierto que recurrir a hablar su situación de marginados no aporta nada respecto a su literatura y su mundo, ni mucho menos bendecirlos con el bautismo de malditos, que tánto gusta... De todas formas una creciente bibliografía en los últimos años aparece, realizando la labor de ayudar a admirar y a entender a los más característicos del grupo.
De cualquier modo estos señores innovaban, o por lo menos daban otro aire a las historias típicas que se repetían constantemente y que no daban lugar a otros argumentos o finales que se salieran de lo común dentro de la escena comercial, en la que participaron y a la que consiguieron modificar y renovar.
Se atrevieron con todos los géneros literarios abordandolos de una manera diferente y completamente nueva: homogeneizandolos. Algunos realizaron una extraña fusión entre el artículo periodístico y la narrativa, otros experimentaron con el teatro, en sus relatos cortos aparece una inventiva concebida de forma diferente a lo anterior, con una actitud claramente poética y vanguardista, y el guión cinematográfico es concebido en ocasiones como una ácida crónica de sociedad. Utilizaron conceptos modernos y cosmopolitas junto a otros añejos y retrógrados, todos juntos fueron iluminados y maquillados al estilo de Hollywood de la forma mas arrogante y divertida posible.
Todos ellos (tampoco fueron tantos) bajo la tutela profesional de Ramón Gómez de La Serna y de la revista más audaz para el lector más inteligente, heredera de otras publicaciones de filosofía similar.
Martín Gaite dedica un capítulo entero en su ensayo sobre los Usos amorosos de la postguerra española, al reflejo que La Codorniz realiza del entorno social de los años cuarenta y cincuenta. Aquí la autora analiza la importancia para la juventud de esta publicación en principio no conflictiva, siendo una de las pocas puertas de escape durante esta etapa sombría en la que todo lo demás se dedicaba a enseñar solamente “la cara de la moneda a la que se le había sacado brillo”.
La Codorniz desde su actitud dandy no se dedicaba a juzgar ni a adoctrinar a los jóvenes, y en cambio tenia la suficiente licencia para bromear con ciertos temas más o menos intocables, por fin vulnerados y descalificados. Despertó inquietudes en la parte de los cerebros juveniles que todavía no estaba completamente consumida por conceptos politizados, tan poco estimulantes como la decencia, la apariencia, el respeto y el miedo a Dios, el papel de la mujer en la sociedad, etc.
El chiste -¿posible subgénero?- es obligado en este país tanto en festejos como en desgracias. A veces hay que esperar para reirse hasta que ya no hay tormenta, entonces con la perspectiva del tiempo todo el mundo acepta la parte cómica de hechos que en el pasado fueron trágicos, y más importante aún: acepta los hechos en si mismos.
El que pasó hambre y miseria no tiene ganas de reirse, aunque se haya dado el caso y hayamos podido disfrutar de humores geniales que se reían de su propia sombra, pues no tenían nada más. Pero el círculo de La Codorniz rean otros, de clases más altas, hombres y mujeres pertencientes a aquella ralea que siempre han tenido propensión a reirse sobre todo del pobre, y en algunos geniales casos, también se han reído de si mismos.
Esa clase culta, instruida y acomodada (que no es otra que la burguesía europea, europeista y europeizante de siempre), ha dado a luz algunos de los mejores chistes, situaciones pintorescas, juegos de palabras, caricaturas sociales o pensamientos satíricos que se han conocido.
No se puede decir que esta producción humorística fuera independiente de sus ideas políticas o posiciones sociales, ni mucho menos justificar ciertas actitudes claramente homófobas, misóginas, xenófobas y otras igual de malas. Es un hecho que esa posesión de poder económico y cultural les abra la boca de manera más lucida, sobre todo habiendo llenado anteriormente el estomago a través de ella.
El uso de la literatura como herramienta o medio de comunicación estaba reservado para otros. Mihura decía que había críticos que solo se interesaban por obras de teatro que demostraran científicamente que un empleado no puede vivir con 3.000 pesetas al mes y que a los cadáveres le siguen creciendo las uñas. Ironías como esta se contaban por decenas en los artículos de sus colegas, y eran tan frívolas a veces que se salían de contexto y pudieron provocar la risa a nadie excepto a si mismos.
En realidad su rebeldía y originalidad fue una actitud algo “gamberra”, pero poco. Hoy podríamos decir que se trataba de una reacción frente a aquella sociedad aburrida un tanto “freak", con mucho gusto por temas mórbidos, y tramas de intrigas, fanáticos del crimen de la página de sucesos, adoradores de la España negra y de los despropósitos históricos. En sus obras nos mostraron historias populares de una forma peculiar: captando los tópicos y sometiendolos a un estilizado astracán.
En ocasiones la literatura es entendida como un entretenimiento (el más fetén para estos fans de las vanguardias europeas y justo en el momento histórico en el que queda bien claro que el arte no tiene por qué tener una finalidad social, cultural o educativa). Inventaban argumentos policiacos (mis favoritos) en los que se mezclaban el suspense y el absurdo y que influirían en personalidades tan dispares como García Berlanga, Eduardo Mendoza o Fernando Fernán Gómez.
Crearon protagonistas recien sacados de una viñeta, pero en los que se podian reconocer los rasgos propios de algún sector urbano, tópicos como la chica topolino un poco lela, la decente, el nuevo rico, el fanfarrón, el bohemio trasnochado, y un extraño colectivo de personas mayores que nunca tienen nada que hacer menos charlar, el niño de papá, los tontilocos que solo decían paparruchas y tontinadas, y muchas divertidas caricaturas del crítico o intelectual de turno, del ejercito o de la policía, tomando en ocasiones forma de rencor personal.
Borau explica: “...tenían un estilo aparentemente disparatado que jugó con el lenguaje común hasta reducir al absurdo lo cotidiano” y hablando de Neville (que cató todos los géneros posibles y hasta se sumergió en la pintura) “tiene una clara influencia dadaísta, que ironiza con ciertos ritos sociales obsoletos”.
Edgar Neville realiza a lo largo de toda su trayectoria literaria un extenso manifiesto estético con el que dispara en todas direcciones, elegantes elementos plásticos, proyectando imágenes de gran belleza. Una linea continua une sus obras, se trata de su fascinación por ciertos objetos, situaciones o lugares, descritos siempre con esa actitud contemplativa que incita a la crítica y al humor. Pero sobre todo tuvo fascinación por las personas, ese gusto por conocer las razones que mueven a la gente, algo cotilla pero respetuoso miraba el mundo desde un palco.
Muchos creadores han bebido de la fuente del humor que brotó de estos escritores, porque no se puede concebir gran parte del cine, teatro, televisión y publicidad de los años setenta, ochenta y noventa sin tener en cuenta la clara influencia (y en ocasiones presencia) de Mihura, Jardiel Poncela, Alvaro de la Iglesia, Tono, Chumy Chumez, etc. En el cómic, género que le debe su persistencia en la sociedad española a estos autores, vemos permanecer patente e incorrupta la linea de humor creada en la postguerra gracias al dibujante Francisco Ibañez y a sus geniañles personajes.
– El que algunas de sus gracias estén completamente arraigadas en la cultura española se debe en gran medida (a parte de su posible iuniversalidad) al hecho de haber permanecido en España durante toda la dictadura, cosa que no pudieron hacer ni los exiliados ni los asesinados.–
El divertidísimo relato de misterio que escribe Jardiel Poncela Los treinta y ocho asesinatos y medio del castillo de Hull enlaza automáticamente con esa intención común en todos sus compañeros de plantear situaciones inverosímiles y absurdas en un clima de suspense,pero además, en este caso teniendo como protagonista al detective más importante y con más flema de la historia, Sherlock Holmes.
En la narración Mr. Holmes es un señor que ya “chochea” bastante cuando le pide al mismo Jardiel que le haga de ayudante (al igual que lo hizo Whatson) en el crimen en el que se encuentra trabajando. En este cuento aparecen chistes realmente graciosos y originales que juegan con la gracia (ya manida entonces, novedosa) de la traducción errónea de expresiones inglesas, de nuevo atacando los tópicos y haciendo alarde de su magistral dominio de las palabras y su capacidad para transgiversar el significado de las mismas.
Edgar Neville publica en 1965 un relato corto llamado Fin dos años antes de su muerte, en el que ya se ven los remates de su estilo que participó de la fulguración vanguardista y cierta ternura absurda. Un humor amable que ya aparece con sus primeras obras, dejando siempre en el lector un regusto de esperanza y a veces de melancolía.
El día en el que se acaba la humanidad solamente queda viva sobre el mundo una muchacha joven y moderna, una de esas sobre las que a Neville le gustaba escribir y mostrar en en sus filmes u obras de teatro. Este cuento, es hijo directo de la influencia que ejerció sobre él Ramón Gómez de la Serna (quien fue también un escritor polimorfo) y está relacionado con un conjunto de relatos del autor publicado en 1926 llamado Eva y Adán.
Neville plantea el mito católico de la creación del hombre y la mujer pero marcha atrás. La creación a partir de la destrucción del mundo que hoy conocemos y las civilizaciones a través de las pestes y las guerras, hasta el punto en el que solo queda una superviviente y después uno más, para al final entrar juntos en el paraíso, justo al revés que el hilo temporal de la historia. El fin y principio del ser humano es relatado de forma apocalíptica por Neville.
En este cuento se hace uso de hasta dieciocho greguerías claramente identificables entre las que se encuentran algunas realmente amargas que empujan a la reflexión más que a la carcajada. Y Neville deja su imborrable huella describiendo el proceder de la muchacha cabaretera que despierta la mañana del Fin para ir a comprarse unos zapatos, sin darse por enterada del ocaso del ser humano. Esta chica acaba siendo presa del miedo en unos modernos grandes almacenes rodeada de maniquíes, cuando ya es lo único que se asemeja a lo que eran los hombres.
Este relato, escrito con una armonía poética, está lleno de referencias geográficas que trazan el recorrido de las civilizaciones y muestran la condicion nómada del ser humano desde sus orígenes, dando a entender en cierto modo una expansión de lo absurdo proporcional a la creación y a la procreación y a lo largo de todo el mundo.
El cuento finaliza insinuandose la indecencia de esta chica, que al entrar en el paraíso va directa en búsqueda del pecado. Se trata de una estructura cíclica, al enlazar de nuevo con el principio de la historia del hombre. Este final, no deja de ser un tanto ñoño y artificioso, posiblemente cae un poco en la cursilería, en especial con la aparición de Dios.
En realidad son solo algunos aspectos los que realmente merecen ser destacados, entre ellos figura su estilo, con predilección por ciertas palabras y expresiones, y su ritmo firme, estos elementos se apoderan de la atención del lector por encima del argumento en si. Neville, elegante, culto y fascista, nos muestra aquí una vez más esa actitud suya y de muchos de sus contemporaneos, de creer, por ejmeplo, conocer completamente a la mujer con sus manías y sus debilidades en un entorno (aunque desmitificado) claramente católico y conservador, sin duda bastante chirriante para el lector de hoy en día.
Con Miguel Mihura escribiendo igualmente un divertido cuento con la creación bíblica de escenario, llamado El amigo de él y ella en 1942, se vuelve a transformarla historia con la aparición en el paraiso de un señor mayor muy simplón que va en pijama y que pone patas arriba el jardín del Edén entrometiendose en los asuntos de Adán y Eva. Parece que con estas constantes podemos llegar a las conclusiones de que el planteamiento de conceptos como el aperturismo, la lucha de sexos, y el progreso, tienen como fondo indisociable el mundo añejo del catolicismo.

Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura.
Antologías de cuentos:
MEDARDO FRAILE, Cuento español de postguerra, Madrid, Cátedra, 2000.
V.V.A.A, Cuentos detestivescos, Madrid, Clan Editorial, 2001.
jueves 28 de junio de 2007
LA DIANA de JORGE MONTEMAYOR
miércoles 27 de junio de 2007
LECCIONES de ABISMO / LETRAS de CANCIONES

Lecciones de Abismo fue (y es) el espacio creado en el blog mi Myspace (Otra Intensidad) para recopilar esas letras de canciones que de vez en cuando oímos, entendemos y enseguida adoptamos como nuestras porque de un modo u otro esclarecen la realidad que nos rodea o (incluso mejor) nos enseñan otra diferente.
Son letras, que nos envuelven con su doble poder, el mismo de la poesía: la palabra unida a la melodía. Nos invitan a descubrirnos a nosotros mismos, en vuelo o sumersión por nuestro abismo, que ya sea evasivo o melancólico es sólo nuestro. No se puede esquivar ese poder, ese significado, ese sentido, y no hay que dudar ni un momento: son buenos tiempos para la lírica.
En los comentarios a Lecciones de Abismo hay sesenta y ocho letras de canciones de muchos tipos de música, conjuntos o intérpretes, intención, estilo o repercursión mediática, y cuenta con colaboraciones excelentes. Abajo transcribo algunas de las letras recopiladas por amigos y aliados en Myspace, y algunas de mis favoritas.
Fragmentos de algunas Lecciones de Abismo / Letras de Canciones:
La Mode - LA CÓLERA: La cólera / una noticia entre las sombras / es un conflicto entre vectores / que te desgarran. / La cólera / hoy todo el mundo es gente buena / sufrir va contra las normas / tú eres quien falla...
Simple Minds - THE HUNTER & THE HUNTED: Kyoto in the snow / heaven's far away / sending their love / passion parade / hunter and the Hunted / with me first times can never lie. / Only with you / life moves so fast...
Vainica Doble - UN METRO CUADRADO: Un metro cuadrado / de tierra es bastante / un metro cuadrado / con tapia de piedra / todo el rodeado / todo el rodeado / que la gente sepa / que todo eso es mio / y nadie se atreva a entrar sin permiso / y dentro un manzano / o tal vez una parra / para refugiarme en su sombra en verano / con una guitarra pues no cabe un piano...
Talking Heads - THIS MUST BE THE PLACE: Home - is where I want to be / But I guess I'm already there / I come home - -she lifted up her wings / Guess that this must be the place / I can't tell one from another / Did I find you, or you find me? / There was a time Before we were born / If someone asks, this where I'll be...
The Doors - PEOPLE ARE STRANGE: People are strange when you're a stranger / Faces look ugly when you're alone / Women seem wicked when you're unwanted / Streets are uneven when you're down / When you're strange / Faces come out of the rain / When you're strange...
Ciëlo - VUÉLVETE UNDERGROUND: Abismal como tú / Conectado a otra luz / En secreto como tú / Di adiós al cielo. / Vuélvete Underground. / Radiación aquí y ahora / Madrid te lleva / Siempre más allá...
Jeanette - EL MUCHACHO DE LOS OJOS TRISTES: Ni una simple sonrisa / ni un poco de luz en sus ojos profundos / ni siquiera el reflejo / de algún pensamiento que alegre su mundo / hay tristeza en sus ojos / hablando y callando y bailando conmigo...
The magnetic fields - I WISH I HAD AN EVIL TWIN: I wish I had an evil twin / running ’round doing people in / I wish I had a very bad / and evil twin to do my will / to cull and conquer, cut and kill / just like I would / if I weren’t good / and if I knew where to begin...
My bloody valentine - BLOWN A WISH: Midnight wish / Blow me a kiss / I'll blow one to you / Make like this / Try to pretend its true. / Show me all your favorite things / Show you all mine too / Make a wish / Ill give it all to you...

Trae tus canciones al abismo, suma sus letras.
martes 26 de junio de 2007
LA CONDECORACIÓN de VIRGILIO PIÑERA

Virgilio Piñera es el autor más desconcertante y extraño de la literatura cubana, quizá sea esto, como se ha comentado en varias ocasiones, causa de las circunstancias de una vida inestable y una gran soledad existencial.
A parte de eso, su obra es original y atractiva para el lector gracias, sobre todo, a la destreza en el uso del humor negro y de la sorpresa macabra (características principales de su obra), creando así un estilo inimitable a la vez que una vía de escape a su triste existencia (marcada en gran medida por el problema de ser homosexual en la Cuba revolucionaria de Fidel Castro, donde los homosexuales serían perseguidos y designados como “seres extravagantes”).
Piñera suele utilizar la ironía y la sátira contra la falsa felicidad del hombre simple. Un acentuado barroquismo, cercano al de Quevedo, caricaturiza la realidad y crea una visión deformada que muestra lo absurdo de la existencia. Lo grotesco se convierto en una forma de abstracción, con la que se evita mirar directamente el drama de Cuba. La falta de libertad creativa produce un vacío metafísico que a su vez genera angustia, enajenación, incomunicación, pérdida de identidad o muñequización. Esos son los temas que se diseccionan en la literatura de Piñera, pues tiende a mostrar una atención desproporcionada a objetos y detalles sin importancia, y una permanente visión negativa de antemano. En el entorno creado por Piñera hasta los elementos más superfluos se convierten en obstáculos insalvables para el hombre, para que el ser humano sea, se realice.
Piñera dice acertadamente que “el cubano tiene sentido de lo trágico pero no admite, rechaza, vomita cualquier imposición de solemnidad”. En sus cuentos todo se trata fríamente, irónicamente, sin ningún tipo de proximidad que permita que la pena triunfe sobre la risa a pesar de lo cruel de los hechos. De este modo empuja a una reflexión que muestra al hombre como un simple objeto ridículo, y en la que las cosas, los objetos de verdad, adquieren tanta importancia que los protagonistas tienden a pasar de sujetos a objetos, de seres activos a entes contempladores, de hombres libres a encadenados.
El sinsentido es llevado hasta las últimas consecuencias, la distancia entre palabra y objeto, y la falta de proporción entre causa y efecto, muestran lo poco racional del ser humano. Nosotros como lectores debemos asumir que estamos ante una realidad mostrada a través de un gran disparate, donde todas las criaturas se encargan de demostrar la trivialidad de un mundo desustanciado y grotesco, y cuyo sistema de valores es reversible, tangible o vulnerable.
En su literatura aparece el cuerpo humano como un material de deshecho, en proceso de inutilidad, de putrefacción, desde una perspectiva fría y distante. Los sucesos son descritos breve e imperturbablemente, agudizándose así la sensación de atrocidad y produciendo un impacto instantáneo en el lector al que, en cierto modo, se le obliga a presenciar lo inverosímil y arbitrario, lo cruel y deforme de la vida.
En La condecoración vemos desarrollada esa situación forzada, violenta y desmesurada con un trasfondo cuyo centro es el fracaso, que aparece como una carga moral en la existencia, la cual es a su vez, la única causa de ese fracaso. Se trata de una situación en la que un padre enfermo le da el relevo (de una vida fracasada) a su hijo cuando este cumple quince años. Lo que dice el padre es duro y resulta triste y el chico recibe tristemente el mensaje. Estamos ante un suceso altamente dramático: la reflexión de un hombre anciano sobre su vida se traduce en una gran insatisfacción, lo que le lleva a avisar a su hijo de la adversidad de la vida, a la vez que salvaguarda el fracaso del muchacho, pues le plantea sin remisión, un destino miserable idéntico al suyo.
En la realidad del relato la obsesión del padre, es sólo en relación a sus piernas y lo caminado por ellas. Una observación nada común y desproporcionada que le hunde en un profundo pesar. Evidentemente no es eso lo que nos están contando, el mensaje del cuento es que es inútil luchar contra la mediocridad y el fracaso. El padre, víctima anterior de la cadena, de modo preventivo, no ofrece a su hijo ninguna posibilidad de salvación, por ello le encauza, le guía, le enseña a aceptar el destino fracasado que la sociedad y el entorno se encargarán de llevar a cabo.
El hecho de existir ya es un fracaso, vivir es solamente caminar del nacimiento a la muerte arrastrando el lastre hereditario del fracaso. Así el chico, portará el peso del cuenta millas que le regala su padre, ahora bien, esa aparente mala intención de un padre injusto o vengativo se difumina ante la imagen de un padre que de buena gana intenta ayudar a su hijo. Convencido de que el mundo es incambiable, lo único que puede dejar de herencia en este mundo absurdo no es ni dinero ni siquiera un consejo, es un aparato que le proporcionará una satifacción absurda (conocer los kilometros caminados durante toda la vida).
La absurda condecoración debe ser motivo de orgullo, y es entregada en un rito grotesco, casi vejatorio, además hay que darle cuerda todas las mañana, ridícula obligación que demuestra de forma irónica hasta donde puede llegar el despropósito de una vida mecanizada hasta lo risible.
El hecho en si no es inverosímil, al igual que la situación, y la atmósfera opresiva, que más que posible, es real. La continuidad, la cadena de fracaso es irrompible, trasciende. Todo lo demás es accesorio y en ocasiones disuasorio. Si hay elementos disparatados, desconcertantes, absurdos, o desmesuradamente macabros o crueles, al final queda solo el llanto del chico que ineludiblemente resulta doloroso, triste y anclado en la realidad mas cruda.

La condecoración está en la compilaciones:
Cuentos fríos. Buenos Aires, Editorial Losada, 1956.
Cuentos. Alfaguara, Madrid, 1990.
Vínculo al cuento - La condecoración
lunes 25 de junio de 2007
ESPLENDID'S de JEAN GENET

Es impactante, sorprendente, extrañamente clásica e infinitamente compleja.
Bajo una trama básica (un secuestro, unos gansters, millones de policías rodeando el edificio), mil tramas sumadas (envidias, odios, rencores, amores desgarrados, patetismo, decadencia, inadaptación, cobardía, deseperación...). Vamos, un cuadro. Orden establecido versus inadaptación cenvencida. Acorralamiento versus florecimiento del animal bello y cruel...
Homoerotismo y drama noir, tan tan negros, que saltan a la vista la autodestrucción y el autoflagelamiento que supone aceptar, como Genet y sus protagonistas lo hacen, "encarnar a la mismísima marginalidad". Con todas sus consecuencias, sin defraudar y en un vuelo sin motor hacia la muerte a manos de los policias o de los propios "socios", da igual... de la justicia o del amor.
Eso es lo que puede ocurrir cuando ocho hombres del hampa (hombres-hombres con sus pechos-palomo) se ven encerrados en un hotel de lujo con su rehén muerta (una americana recién estrangulada). Han perdido la llave para salir ilesos, y se encuentran sometidos a una presión inaguantable y bien conocida: la realidad nunca encaja con lo soñado.
Este experimento de enclaustramiento humano escrito en 1948, invita a una idea más allá de un (nada simple) analisis social, además consigue esclarecer una realidad, demostrar la intercambiabilidad de los valores tradicionales, el cambio de rol, y la posibilidad de invertir el juego para provocar y atentar contra el poder, religioso y católico, sexual y reprimido, económico e hipócrita, ambicioso...
Cuando los referentes quedan al otro lado de las paredes y se comprueba que todos los valores y principios de un hombre pueden ser neutralizados por completo (la integridad, la cortesía, el orgullo, el honor, la amistad, el conocimiento), todo está perdido. Al hombre sólo le queda su cuerpo. Un cuerpo que es más bello que nunca, despojado de absolutamente todas las normas sociales que lo afean, y lo ridiculizan, y lo empequeñecen a una simple ficha de dominó. Un cuerpo bello a pesar del harapo y el disparo sangrante. Genet lo tiene claro, ¿con quién mejor que con otros hombres se ha de compartir este renacimiento, esta vuelta al salvaje, este abrazo a la naturaleza, más cruel y más intensa, esta aventura sin salida?
A través de diálogos desestructurados y acontecimientos que no siguen ningun orden aparentemente coherente, Genet consigue crear una atmosfera muy concreta e indispensable para el desarrollo de la obra. Sin duda el agobio y deseperación se palpan, se hacen interminables, abruman e incluso sonrojan al público.
Un torrente de discusiones entre personajes con identidades cambiables, maleables y un manojo de discusiones encendidas, pullas y puñales al vuelo, interrumpidos constantemente por el terror de las ráfagas de metralleta, que incluso el espectador llega a temer sabiamente, porque la bala de Genet nos alcanza de lleno en el primer acto, para rematarnos en el segundo. Todo esto sin apenas evolución de los personajes, y bien poca por parte de la "trama-excusa" de los pandilleros. Y sin embargo, cautiva y devora al espectador. Es, evidentemente, otra cosa y no la evolución, el conflicto o el devenir lo que nos deja paralizados, es otra que estaría por debajo del texto cuando se escribió (y tambien por encima, ahora, cuando la vemos o leemos)...
Esplendid's fue representada en el Centro Dramático Nacional del 19 de abril al 3 junio de 2007.
domingo 24 de junio de 2007
CUANDO TÚ NO ESTÁS

“Cuando tú no estás no soy nada”. Sin duda, Raphael sabe lo que es la alteridad, y a mi me encanta pensar en ese dialoguismo que sustenta la vida de este hombre, al que (mejor cuanto antes lo diga) yo adoro.
"Sin ti no soy nada" dice. Manuel Alejandro, el Compositor, es un exagerado, pero qué bien le queda todo. La presencia del otro es fundamental para el personaje de Raphael, que exacerbado y romántico afirma que no existe sin mi...
Y es verdad, pura verdad, sin mí, sin el otro, sin la otra persona, Raphael no podría existir, sería incapaz de evadir esa costumbre tan fea pero tan propia de las composiciones sentimentales, de andar comprometiendo a la gente en las canciones… definitivamente, él , o sea, este personaje doblemente ficticio, vestido de permanente luto, se queda en cero sin el otro.
Si yo, Laura, no estoy disponible para él (por los motivos que sean), su mundo se derrumba inevitablemente, la idealización que tiene de mi es indispensable para el acabado final, y por lo tanto la impostura a la que le empuja un conjunto de deseos y expectativas, le sumerge en un sufrimiento destinado a la autolamentación, a la pérdida de autoestima, y la frustración, eterna fuente de inspiración istriónica.
Cuando yo no estoy, no le queda más que su dolor, dice. Y a mi, pues me encanta. Me gusta porque eso es cierto: a mi me ha pasado en la vida real (teniendo en cuenta que la realidad es una dimensión ficticia creada por nosotros mismos), porque mientras sales con alguien puedes sentir dolor, pero por lo menos está ese alguien y parece que se comparte. El problema es que esto es mentira y tarde o temprano nos damos cuenta, que sólo son trucos de la complementariedad esta con la que vivimos en el mundo contemporáneo.
Por ello, y para no undirme en la soledad, acepto esta perspectiva de amante fugada y receptora pasiva del mensaje de pena, todo esto de muy buen grado. Como mito que es, el distanciamiento le otorga un halo muy seductor (como a todo lo inalcanzable) y como muchacha anónima que soy yo, represento todo lo abstracto, y además su musa, su combustible y la razón de su existencia (y esto sí que es verdad, pues si no estuviéramos aquí para oirle, me dirás tú).
Yo le quiero de verdad, y pudiendo elegir, me gusta sobre todo en los años sesenta. Parece imposible que estas dos personas (el antiguo Raphael y el nuevo) sean la misma. Yo a Raphael le amo en el pasado. Y me da igual, digan lo que digan, antes se lucías más y era más guapo. La sinceridad y la inocencia rezumaban en sus actuaciones, el traje, la corbata, y el encuadre de un Camus por encargo, podían hacer el resto.
Como están los videos con las actuaciones en TVE y las películas, yo prefiero ese Raphael al actual, si no hubiera este material (de coleccionista muchas veces) ya veríamos si me gustaba igual el de ahora. Esto me pasa a mi por el desenclave tan gordo que tengo y que a fin de cuentas es tan propio de mi época.
Él es un genio, a pesar de estos malditos revivals, y del bloqueo que le entra cuando está solo.
A pesar de su amaneramiento y de su aura merengada. ¡Y sobre todo por eso!
Ya lo avisé, yo le adoro:
http://www.youtube.com/watch?v=VoHTG5-dxKE
"Sin ti no soy nada" dice. Manuel Alejandro, el Compositor, es un exagerado, pero qué bien le queda todo. La presencia del otro es fundamental para el personaje de Raphael, que exacerbado y romántico afirma que no existe sin mi...
Y es verdad, pura verdad, sin mí, sin el otro, sin la otra persona, Raphael no podría existir, sería incapaz de evadir esa costumbre tan fea pero tan propia de las composiciones sentimentales, de andar comprometiendo a la gente en las canciones… definitivamente, él , o sea, este personaje doblemente ficticio, vestido de permanente luto, se queda en cero sin el otro.
Si yo, Laura, no estoy disponible para él (por los motivos que sean), su mundo se derrumba inevitablemente, la idealización que tiene de mi es indispensable para el acabado final, y por lo tanto la impostura a la que le empuja un conjunto de deseos y expectativas, le sumerge en un sufrimiento destinado a la autolamentación, a la pérdida de autoestima, y la frustración, eterna fuente de inspiración istriónica.
Cuando yo no estoy, no le queda más que su dolor, dice. Y a mi, pues me encanta. Me gusta porque eso es cierto: a mi me ha pasado en la vida real (teniendo en cuenta que la realidad es una dimensión ficticia creada por nosotros mismos), porque mientras sales con alguien puedes sentir dolor, pero por lo menos está ese alguien y parece que se comparte. El problema es que esto es mentira y tarde o temprano nos damos cuenta, que sólo son trucos de la complementariedad esta con la que vivimos en el mundo contemporáneo.
Por ello, y para no undirme en la soledad, acepto esta perspectiva de amante fugada y receptora pasiva del mensaje de pena, todo esto de muy buen grado. Como mito que es, el distanciamiento le otorga un halo muy seductor (como a todo lo inalcanzable) y como muchacha anónima que soy yo, represento todo lo abstracto, y además su musa, su combustible y la razón de su existencia (y esto sí que es verdad, pues si no estuviéramos aquí para oirle, me dirás tú).
Yo le quiero de verdad, y pudiendo elegir, me gusta sobre todo en los años sesenta. Parece imposible que estas dos personas (el antiguo Raphael y el nuevo) sean la misma. Yo a Raphael le amo en el pasado. Y me da igual, digan lo que digan, antes se lucías más y era más guapo. La sinceridad y la inocencia rezumaban en sus actuaciones, el traje, la corbata, y el encuadre de un Camus por encargo, podían hacer el resto.
Como están los videos con las actuaciones en TVE y las películas, yo prefiero ese Raphael al actual, si no hubiera este material (de coleccionista muchas veces) ya veríamos si me gustaba igual el de ahora. Esto me pasa a mi por el desenclave tan gordo que tengo y que a fin de cuentas es tan propio de mi época.
Él es un genio, a pesar de estos malditos revivals, y del bloqueo que le entra cuando está solo.
A pesar de su amaneramiento y de su aura merengada. ¡Y sobre todo por eso!
Ya lo avisé, yo le adoro:
http://www.youtube.com/watch?v=VoHTG5-dxKE
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